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Geopolítica / La causa de la paz

LA MUY VIEJA Y NOBLE EUROPA
Historia de una paloma genéticamente modificada o esa extraña paloma
Por Pedro Nsué • 07-04-2003


La envejecida Europa tose. Y uno tiene que apartarse para no ser víctima de la flora microbiana y vírica que enferma cuanto toca. La Noble Europa siempre dispuesta a alzar su voz para proteger todo tipo de tiranos y sinvergüenzas. Siempre en guardia y siempre vigilante la Noble Europa, siempre atenta para imponer al mundo su peculiar manera de entender los derechos humanos. Hace mucho tiempo que la causa de la paz que Europa defiende y promueve, es una causa extraña y muy difícil para mí.

Hace tiempo que sé que los manifestantes propaz europeos son un híbrido de sus izquierdas, expertas en manipular genéticamente la blanca paloma de la paz y pléyades de jóvenes que se agrupan y movilizan para defender a tiranos y sinvergüenzas con la excusa de la paz. Quiero decirlo, me produce estupor, verdadero estupor y terror ver lo que está pasando y el consentimiento moral que dichas manifestaciones suponen para los sanguinarios y los tiranos. Es santo y seña invocar la palabra revolución, socialismo, nacional-socialismo o simplemente nacionalismo, democracia popular, autenticidad, soberanía o no-ingerencia, tercer mundo, o conflicto Norte-Sur. Basta con que un tirano invoque alguna de dichas palabras para que Occidente las arrope bajo el manto de otro icono mayor, la palabra paz. Simplemente es necesario invocar cualquiera de las palabras antes mencionadas para huir de la cordura y entregarse a las emociones más deleznables. ¿Por qué la palabra paz termina protegiendo tanto bochorno?

¿Por qué a los manifestantes propaz les parecen más eléctricas, motivadoras y repulsivas las víctimas de la guerra iraquí que las que la Vieja Europa provoca en África? ¿Quizá porque son negros, pregunto, por el color de su piel?, ¿porque su fauna y flora, la africana, es más importante y decisiva, que la de sus gentes ó quizá porque el continente africano y sus pobladores no son humanos? Insisto ¿por qué los cinco millones de negros que se han llevado por delante las guerras del continente negro en la última década no causan la misma ternura en la Muy Vieja y Noble Europa que las que inspiran las víctimas iraquíes, que entre muertos y heridos, dicho sea de paso, son muchas menos que las que se cobra el tráfico en un año, en cualquier país europeo?. No espero que se entienda que nuestra vara de medir es otra, es muy distinta. También sé que seré sometido a la demagogia corruptora de las izquierdas europeas que no parece tener límites.

Qué poderosa atracción ejercen los tiranos y sinvergüenzas en la Muy Vieja y Noble Europa. ¿Por qué causa tanta fascinación entre los europeos individuos como Chávez, Fidel Castro, Daniel Ortega, los generales de las FARC, el partido nacional-socialista (Baas), Obiang Nguema, Mohamed VI, la Yihad Islámica, o los Jomeini o los Mobutu de turno?. Yo respondo, sencillamente por la fascinación intelectual que causa en la Muy Vieja y Noble Europa todo aquello que propenda a corroer las bases de la nación, EE UU, que liquidó sus viejos imperios coloniales. 

La Muy Vieja y Noble Europa no le perdona a EE UU que liquidara sus imperios. Eso es lo que le pasa a la Muy Vieja y Noble Europa, que envidia la posición imperial de los EE UU, que tiene añoranza de su viejo estatus. Le pasa que esa añoranza mezclada con una envidia que ya es secular, se propaga por su sistema cultural de generación en generación, sin que nadie a la vista sea capaz de detenerla y que la empuja a proteger, a amparar, a cualquiera, no importa su catadura humana e intelectual, que desafíe a la nación que arruinó sus imperios y sistemas coloniales. Eso es lo que pasa y es por eso que los manifestantes propaz nos inspiran terror, porque sabemos, con todo lujo de detalles que hablan de su paz, porque sabemos que detrás de sus manifestaciones no hay más que consentimiento moral con los sanguinarios, porque sabemos que su blanca paloma está manipulada genéticamente y no es la de la paz, es la de su paz interesada y pérfida, porque sabemos que mienten en lo más profundo de su ser y porque nos damos cuenta cuando les miramos a los ojos, que ellos saben que mienten, que ellos son plenamente conscientes de su hipocresía.

Por eso, por todo eso, Europa nos da miedo, por todo eso las clases políticas europeas nos dan miedo. Por eso nos dan miedo los manifestantes pro-paz, por eso nos dan miedo las izquierdas, por eso nos dan miedo las derechas agazapadas que piensan como las izquierdas, por eso, precisamente, porque sabemos que añoran sus imperios coloniales y que nosotros, los negros, no somos más que una excusa en el mejor de los casos y un estorbo en casi todos los supuestos. Para la Muy Vieja y Noble Europa, para sus manifestantes propaz, África no pasa de una reserva cinegética para sus documentales, un hermoso paisaje de tiranos y sinvergüenzas con los que hacer negocios fáciles y que proporcionan color y autenticidad a sus podridos esquemas mentales.

África para los manifestantes pro-paz es un continente condenado a reeditar sus podridos esquemas mentales, un continente que tiene que coincidir con sus documentales, guerras miserables, tiranos asesinos y organizaciones sociales tribales y clánicas sin derechos para las mujeres y los jóvenes, sin libertad ni prosperidad y en un ambiente de taparrabos y, por supuesto, música étnica, claro que sí. Todo aquello que contribuya a alterar los podridos esquemas mentales de los manifestantes propaz debe ser borrado de la faz del planeta. Y esa es la razón profunda por la que los líderes demócratas y modernizadores de África se mueren hacinados y torturados en las cárceles, mueren asesinados o devorados, es por eso que se mueren de hambre y humillaciones en el exilio, es por eso que a nadie importan y es por eso que tenemos mucho miedo a las masas europeas y occidentales y a la clase política europea y occidental.

Sabemos muy bien que esa profunda y abyecta anomalía histórica, llamada Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, un perturbado mental que sigue practicando rituales caníbales con pleno conocimiento de España, sobre todo de España, de Francia y de EE UU, genera una especie de atracción fatal en la opinión pública española y occidental. Sabemos que la perturbadora coincidencia de Teodoro Obiang con el estereotipo que propagan los documentales proporciona el color y la intensidad dramática que la hipocresía occidental necesita para alimento de sus agencias de viaje. Lo sabemos y sabemos que el principal enemigo de la causa civilizadora del Continente Africano es la hipocresía occidental, su podrida conciencia que les anima a inspirar y organizar todas las guerras miserables que padecemos y simplemente por eso, para que coincida con sus estereotipos, para mantener el color e intensidad dramática que necesitan sus documentales. No, la marea humana europea y mundial defendiendo al partido Baas iraquí, no me conmueven ni poco ni mucho, me aterroriza. Simplemente me aterroriza y me hace temer lo peor.

Tengo fresca en la memoria la persecución judicial de Mitterrand por su propia justicia por ser el inspirador moral e intelectual del genocidio de Ruanda. Tengo fresca en la memoria su aterrizaje en el aeropuerto de Sarajevo con la única finalidad de ponerlo bajo custodia de la fuerzas de interposición de la ONU para cerrarlo o lo que es lo mismo, para cerrar el canal de abastecimiento militar que utilizaba Bosnia, o dicho de otro modo, para entregar Bosnia atada de pies y manos a Milosevic, que fue exactamente lo que ocurrió. Recuerdo a Mitterrand hundiendo el buque de Greenpeace en Nueva Zelanda, recuerdo las explosiones nucleares obcecadas de Chirac en el Pacífico, recuerdo la siniestra mano de Francia en todas las guerras civiles de África y recuerdo, cómo no lo voy a recordar, su apoyo siniestro a Obiang y la estulticia y miserabilidad de toda la clase política europea, también la española, de izquierdas y derechas con Obiang. Una clase política siempre dispuesta a ningunear la democracia y las convicciones democráticas. ¿A cambio de qué?

¿Por qué a la Muy Vieja y Noble Europa le inspiran tanta ternura los derechos de los tiranos que son siempre merecedores de consideraciones sin fin mientras el pueblo y su liderazgo democrático es merecedor de todo tipo de torturas, insultos y humillaciones? ¿Por qué los tiranos y sinvergüenzas son objeto de atenciones y miramientos con exilios de oro? Curioso proceder el de la Muy Vieja y Noble Europa. ¿Por qué Europa y sus bienpensantes gentes no se movilizaron contra Milosevic, alguien que no dudó en echar de sus casas a 2 millones de personas, al que no le tembló el pulso siempre que ordenó asesinar a la oposición y que se felicitó y felicitó a su pueblo por asediar por hambre a cientos de miles de personas y reeditar los campos de exterminio? ¿Dónde estaban los manifestantes pro-paz para denunciar a Milosevic? ¿Dónde están los manifestantes propaz para denunciar la muy siniestra y criminal mano de Francia en África? ¿Puedo dudar, pregunto, de la superioridad moral de Europa? ¿A quién tengo que pedir permiso? ¿Se lo tengo que pedir a los manifestantes pro-paz? ¿De qué paz hablan? ¿Dónde se cursa la instancia para dudar de la superioridad moral de Europa? ¿Qué santón de la izquierda tiene que firmarla? Prefiero cien veces más un grajo negro de mal agüero que su temible paloma blanca.

¿Dónde está el noble pueblo serbio que vitoreaba al gran líder Milosevic? ¿Dónde está el noble pueblo europeo y también el de los EE UU que pararon las guerras de Vietnam, Corea y Camboya exigiendo que estos países fueran entregados a los comunistas? Los guineo ecuatorianos sabemos de lo que hablamos. No fue fácil para nosotros superar una dictadura comunista, la de Macías, que convirtió las catedrales en almacenes de cacao nauseabundos. ¿Dónde está ese noble pueblo europeo que protegió a Kim Il Sun, ahora a Kim Jon II, o a Pol Pot?, ¿dónde esta ese noble pueblo europeo que protegió y protege a Fidel Castro que astutamente, por cierto, ha utilizado la polarización pública internacional hacia Irak para detener a todos los líderes opositores que reclamaban un mísero referéndum pro-reforma política a la española?, ¿dónde está ese noble pueblo europeo que protegió y protege, repito, a los gorditos generales narcotraficantes de las FARC, a los Milosevic de turno, a ETA, a las Brigadas Rojas y ahora a Saddam Hussein? ¿Dónde está y por qué nadie le exige una reparación histórica?

Los denominados movimientos "pacifistas" arracimados detrás de una paloma genéticamente modificada por las izquierdas europeas, con su silencio cómplice, han contribuido decisivamente a proteger a los más feroces tiranos de los siglos XX y XXI, desde Adolfo Hitler y Stalin, pasando por Fidel Castro, Pol Pot y Kim Jong Il, hasta Saddam Hussein. Nadie más que ellos ha disfrutado del apoyo de espectaculares movimientos "pacifistas". ¿Quién pide explicaciones a los "pacifistas" ingleses y franceses que, con el pretexto de evitar la guerra con Alemania, presionaron a la opinión pública de sus respectivos países para que cediera ante el anexionismo de Hitler y su agresión (con el fascista Mussolini) al gobierno de España?, ¿preguntaron los pacifistas a los ciudadanos españoles, checos, eslovacos, austriacos, húngaros o polacos qué opinaban sobre su angelical punto de vista? Nada de eso, los pacifistas estaban encantados con los Chamberlain y los Daladier de tan funesto recuerdo.

¿Puedo compartir con el líder socialista español, Sr, Zapatero, la idea de la paz? Desde luego que no. Para él la paz significa una cosa y para mí otra bien distinta. Él es poderoso y yo un pobre diablo que perturba el color y la intensidad dramática de sus documentales. Él elevará su dedo, lo pondrá sobre mi cabeza y me la hundirá sin piedad esternón abajo, eso es lo que hará, lo sé muy bien y para eso me resigno. Me aplastará sin piedad porque no entro dentro de sus cálculos que tienen que ver con el sueño colonial y su falta de convicciones democráticas. ¿Puedo compartir mi idea de la paz con los manifestantes propaz? De ninguna manera, antes los tengo que ver en la misma cantidad, las mismas riadas de gente, censurando a Obiang, a Kim Yong II o a Fidel Castro. Sé muy bien lo que pasará, me arrollarán, me pisotearán y desfilarán por encima de mis restos con la mayor de las indiferencias. Nunca pasaré del ser un pobre diablo que complicaba las necesidades de producción y realización de sus documentales donde las guerras ocurrían porque sí, porque estaban escritas en nuestro código genético y que iniciábamos para alimentar la parrilla de programación de sus canales de televisión. ¿Dónde está la superioridad moral de los periodistas europeos?

Alguien supondrá que mis intereses coinciden con los de EE UU. Se equivocan, mis intereses intento que coincidan con mis convicciones y no es fácil. Los EE UU, de momento y mientras no se demuestre lo contrario están encantados con el patibulario Teodoro Obiang. Pero sé muy bien que EE UU es una nación donde otros puntos de vista se pueden expresar libremente. Confío en que EE UU cambie de punto de vista sobre Obiang y las libertades que los guineoecuatorianos necesitamos. Animo la misma esperanza respecto a España y Francia. De momento sus intereses y políticas, las de EE UU, España y Francia, están a partir un piñón con Obiang. Esa es la verdad, la dolorosa verdad. La dolorosa verdad es que los manifestantes propaz, la izquierda y la derecha española, junto a toda su prensa, están a partir un piñón con Obiang como lo están con Fidel Castro o con Saddam Hussein. Esa es la verdad, la dolorosa verdad y por eso tengo miedo, mucho miedo, porque presiento mi condena y veo cómo las clases políticas europeas, con su cohorte de periodistas mendaces, entregados, se disponen a comer en el ponzoñoso cazo que les ofrecen los tiranos.

¿Es políticamente correcto publicar un artículo dudando de la envergadura moral de los pacifistas europeos? Creo que sí. Creo que la causa de la Paz está muy verde en Europa y aún más verde en el continente africano. No pretendo dar lecciones a nadie, no dispongo de historia propia, de legitimidad histórica para dar lecciones a nadie. Dispongo, eso sí, de instinto. Los africanos, y más si somos negros, soportamos una gran presión moral. Por un instante y por un rato no viene mal que los europeos revisen su forma de actuar y proceder. No viene mal que soporten una mínima parte de la presión moral que tenemos que soportar nosotros, día a día en medio de la desesperación más absoluta y absurda.





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Texto. Pedro Nsué


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